Dos textos rastrean el pensamiento pedagógico en Cuba desde diferentes perspectivas y personalidades...
Jesús Dueñas Becerra
“El único homenaje grato a las almas grandes y digno de ellas, es estudiar sus virtudes e imitarlas”
José Martí
La doctora Lidia Turner Martí, Presidenta de Honor de la Asociación Nacional de Pedagogos de Cuba, es la autora del libro Del pensamiento pedagógico de Ernesto Che Guevara, publicado por la Editorial “Capitán San Luis”, y prologado por el doctor Justo Chávez Rodríguez, profesor de la Universidad de Ciencias Pedagógicas “Enrique José Varona”.
Con apoyo en una exhaustiva investigación acerca de la vida y la obra del inmortal Guerrillero Heroico, la también escritora e investigadora caribeña incursiona en el fecundo pensamiento pedagógico de Guevara de la Serna.
Un hombre único e irrepetible, que hizo realidad uno de los aforismos antológicos de don José de la Luz y Caballero: “Enseñar puede cualquiera; educar sólo quien sea un evangelio vivo”.
En ese texto, escrito por una martiana y guevariana de pura cepa, se rastrean los antecedentes del pensamiento pedagógico del legendario Comandante de América; pesquisa que comienza desde mucho antes de que la Facultad de Educación de la Universidad Central de Las Villas decidiera conferirle, en diciembre de 1959, el título de Doctor Honoris Causa en Pedagogía.
De acuerdo con la autorizada opinión de la doctora Turner, esa búsqueda comienza en los albores de la lucha guerrillera por la verdadera liberación de nuestra Patria, no sólo de la sanguinaria dictadura batistiana, sino también de la voracidad del poderoso vecino del norte.
Desde las filas del glorioso Ejército Rebelde, el Che dio muestras fehacientes de que educar es predicar con el ejemplo, o como sentenciara el Apóstol, “hacer es la mejor manera de decir”.
Principio educativo y pedagógico, que —entre otros no menos importantes— configura su manera de pensar, sentir y actuar, y que nuestro invicto Comandante defendiera hasta en las regiones más intrincadas de la selva boliviana, donde lo sorprendió la muerte, y entró, definitivamente, en la historia universal.
Desde la vertiente metodológica, se estructura en tres abarcadores capítulos, que recogen —en apretada síntesis— el vigente pensamiento pedagógico guevariano: “Aportes de Ernesto Che Guevara a la teoría de la educación del hombre socialista cubano”, “Ernesto Che Guevara y la pedagogía social” y “La obra del Che y la educación cubana”.
La lectura de la obra Del pensamiento pedagógico de Ernesto Che Guevara, de la doctora Lidia Turner Martí, deviene suave caricia al intelecto y el espíritu de educadores, de estudiantes de ciencias pedagógicas, y de todas aquellas personas que —según el fundador del periódico Patria— tienen “fe en el mejoramiento humano, en la vida futura [y] en la utilidad de la virtud […].”
Pedagogía de la ternura
Las doctoras Lidia Turner Martí, Presidenta de Honor de la Asociación de Pedagogos de Cuba, y Balbina Pita Céspedes, profesora titular de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, son también las autoras de Pedagogía de la Ternura.
Ese texto, prologado igualmente por el doctor Justo Chávez Rodríguez, profesor del capitalino centro de educación superior, y publicado por la Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe, incluye tres abarcadores capítulos: “Hacia una alternativa educativa. Fundamentación martiana”, “Ideas esenciales de la pedagogía de la ternura” y “Tesis de José Martí. Y ¿sabías que…?”
Desde la vertiente metodológica, se estructura en seis postulados martianos básicos. Los niños saben más de lo que parece. Lo que importa es que el niño quiere saber. Sólo se aprende bien lo que se descubre. Que el niño vea, toque, piense y que sepa explicarlo. La mente es como las ruedas de los carros y como la palabra: se enciende con el ejercicio; y que la escuela sea sabrosa y útil.
Con apoyo en vivencias y experiencias que han quedado registradas en la memoria de las también escritoras e investigadoras cubanas, se reseñan todos y cada uno de los factores psicológicos y pedagógicos que influyen en el proceso docente-educativo.
Por otra parte, se incursiona en las bases neurofisiológicas del complejo proceso enseñanza-aprendizaje, así como en las estructuras cerebrales donde “descansan” las emociones y los sentimientos de los “pequeños príncipes”.
En ese libro bello y bueno, expresión legítima de cómo el Apóstol percibe el alma infantil, las autoras liberan su yo niña, para establecer comunicación con los “ismaelillos”, y consecuentemente, hablar el lenguaje universal del amor.
Pedagogía de la ternura, de las doctoras Lidia Turner Martí y Balbina Pita Céspedes, está especialmente dedicada a padres y maestros, sobre todo a estos últimos, para que interioricen e incorporen a su saber-hacer pedagógico, que “educar es acariciar la mente y el alma del ser humano, y a la vez, aguijonearlo con infinidad de interrogantes que el estudiante deberá contestar a través de toda la vida”; apretada síntesis del vigente pensamiento pedagógico del padre Félix Varela, don José de la Luz y Caballero y José Martí.